Este RD modifica el Real Decreto 773/1997, de 30 de mayo, sobre disposiciones mínimas de seguridad y salud relativas a la utilización por los trabajadores de equipos de protección individual.
UGT reclama teletrabajo, EPIs, reestablecer la distancia de seguridad de 1,5 metros en los centros de trabajo y vigilancia de la Inspección ante el aumento de la incidencia de Covid
La Secretaria de Salud Laboral de UGT, Ana García de la Torre, ha reclamado en Cantabria la necesidad de regular de manera más efectiva los riesgos derivados de la digitalización y las nuevas tecnologías
Durante una jornada del Instituto Cántabro de Seguridad y Salud en el Trabajo, ha señalado que “los nuevos empleos y la forma de organizar los mismos derivados de la digitalización y las nuevas tecnologías han supuesto la irrupción de nuevos factores de riesgo, especialmente de tipo psicosocial, por lo que surge la necesidad de gestionar correctamente estos riesgos, derivados sobre todo del aislamiento laboral y la difuminación de los límites de la vida personal y laboral”.
La Oficina de Prevención de Riesgos Laborales de UGT CANARIAS (OTPRL UGT CANARIAS) ha detectado que son muchas las veces que los empresarios no comunican los accidentes de trabajo con carácter inmediato sino que esperan hasta la reunión trimestral del comité de seguridad y salud en aquellas empresas donde existe este órgano.
Según la OTPRL de UGT CANARIAS la forma de actuar descrita supone, no sólo, un claro incumplimiento de la Ley 31/1995, de 8 de noviembre, de Prevención de Riesgos Laborales sino un obstáculo al desarrollo de las competencias de los delegados y delegadas de prevención de riesgos laborales en el seno de las empresas, lo cual no sería tan preocupante si año tras año las cifras de accidentes de trabajo con baja, incluso, con resultado de muerte, no fueran las que son.
UGT exige un Plan de choque más ambicioso contra los accidentes mortales
UGT resalta que en los 10 primeros meses del año se han producido 945.334 accidentes de trabajo, y que 588 fueron mortales, según el avance de datos facilitados por el Ministerio de Trabajo y Economía Social. Aunque murieron 7 personas menos respecto al mismo periodo del año anterior (un 1,2% menos) la cifra sigue siendo inadmisible y terrible.
Del total de accidentes mortales, 481 personas fallecieron durante la jornada de trabajo, 21 menos que en el mismo periodo de 2020, y 107 fallecimientos fueron in itinere, lo que supone un incremento del 15,1%. La primera causa de los fallecimientos, durante la jornada, volvieron a ser los infartos y derrames cerebrales, con 187, seguida de los accidentes de tráfico con 77 muertes, 10 más que hasta octubre de 2020 (+14,9%).
Esta protección es muy conocida para los especialistas en prevención y su uso se ha recomendado en varias campañas como la de 2010 del INSST que tuvo como lema ‘Proteger a los demás o protegerse uno mismo’
La mascarilla, como una de las principales medidas de protección frente al COVID-19 -junto con la distancia social, la ventilación de los espacios interiores y el lavado de manos- seguirá acompañándonos en 2022. La pandemia continúa su evolución y a pesar de la campaña de vacunación aún no se vislumbra el momento en que se declare su fin.
UGT recuerda que la precariedad mata y reclama Diálogo Social en esta materia así como derogar las reformas laborales para acabar con la precariedad
La Unión General de Trabajadores y Trabajadoras considera insuficiente el “Plan de Choque contra los accidentes mortales en el trabajo” presentado por la vicepresidenta segunda del Gobierno y ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz, ya que no aborda de forma decidida los accidentes mortales causados por patologías no traumáticas, como son los infartos y derrames cerebrales -primera causa de muerte en accidente de trabajo durante la jornada laboral-.
Según la Encuesta sobre Consumo de Sustancias Psicoactivas en el ámbito laboral (2013-2014), y en términos generales, el porcentaje de personas consumidoras de sustancias psicoactivas es mayor entre las que afirman estar expuestas a ciertos riesgos en su entorno sociolaboral, en especial los de índole psicosocial. Consecuentemente, si en este tipo de entornos se deteriora, como así ha sucedido por la triple crisis derivada de la pandemia de COVID19, los factores y variables indicativos de salud psicosocial, parecería claro —como hipótesis realista— que, con mayor o menor incidencia, también tendrían consecuencias en cambios de los patrones de consumos problemáticos, sea de sustancias psicoactivas sea de otras conductas de potencial riesgo adictivo, como de nuevas tecnologías de la información y la comunicación (NTRIC) y de ciertos hábitos de vida saludable, como la alimentación y el ejercicio físico.