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La salud
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Riesgos invisibles en el personal sanitario y sociosanitario

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El personal sanitario y socio-sanitario afronta una combinación de riesgos laborales que ponen a prueba su salud física y mental: burnout, agresiones externas y trastornos musculoesqueléticos conforman un escenario preocupante que exige una respuesta preventiva inmediata.

Burnout: la fatiga emocional no es parte del trabajo

El síndrome de burnout es una de las patologías más frecuentes entre los profesionales de la sanidad y los servicios sociosanitarios. Se manifiesta cuando la presión constante, las emociones contenidas, los excesos de jornada y los turnos de trabajo, especialmente rotativos o nocturnos, impiden una recuperación adecuada y acaban por desbordar a la persona trabajadora.

Ignorar este riesgo implica asumir consecuencias graves: más errores, más bajas laborales y mayor desgaste colectivo.

La solución pasa por evaluar los riesgos psicosociales, cultivar un buen ambiente de equipo y mejorar la organización.

Agresiones externas: una realidad silenciada

El aumento de agresiones físicas y verbales al personal sanitario y socio-sanitario es un problema cada vez más visible. Insultos, amenazas o ataques durante la atención se repiten tanto en centros de salud como en residencias y servicios de atención domiciliaria.

La Ley 31/1995 de Prevención de Riesgos Laborales obliga a proteger tanto la salud física como mental de los trabajadores y trabajadoras.

Prevenir las agresiones requiere analizar los factores de riesgo, implantar protocolos de actuación y ofrecer apoyo psicológico a las personas afectadas.

Dolor normalizado: trastornos musculoesqueléticos

Los trastornos musculoesqueléticos (TME) son una de las principales amenazas para el personal sanitario y socio-sanitario. Las tareas que implican movilizar personas, mantener posturas forzadas o realizar movimientos repetitivos generan lesiones que, con frecuencia, se asumen erróneamente como parte habitual del trabajo. Sin embargo, el dolor no debe formar parte del contrato laboral.

Estas lesiones pueden derivar en enfermedades profesionales, aunque no todas están incluidas expresamente en el Real Decreto de Enfermedades Profesionales (R.D. 1299/2006). No obstante, muchas ya han sido reconocidas como tales por sentencias judiciales.

Es fundamental, realizar una labor preventiva de vigilancia de la salud, que permita su detección precoz y su tramitación adecuada a través de la mutua como enfermedad profesional, evitando que las bajas se deriven indebidamente al sistema público de salud.

Una prevención proactiva, centrada en evaluaciones ergonómicas y vigilancia de la salud, permite controlar el riesgo de sufrir TME (trastornos musculoesqueléticos) y gestionar de forma precoz cualquier enfermedad profesional, promoviendo la adaptación del puesto de trabajo si fuera necesario.

Prevención eficaz en entornos sanitarios y sociosanitarios

Los entornos sanitarios y sociosanitarios requieren una gestión de la prevención que vaya más allá de la teoría, implementando medidas y acciones efectivas adaptadas a la realidad del sector. Los programas deben abordar los riesgos de forma rigurosa y realista:

  • Psicosociales: burnout, sobrecarga, fatiga emocional.
     Medidas preventivas: evaluación de riesgos psicosociales y programas de apoyo psicológico.
  • Físicos: trastornos musculoesqueléticos.
     Medidas preventivas: evaluaciones ergonómicas, formación en técnicas de movilización e higiene postural. Vigilancia de la salud: detección precoz de enfermedades profesionales.
  • Organizativos: falta de apoyo, ambigüedad de rol, turnos de trabajo, pausas y descansos, resolución de conflictos y acoso.
     Medidas preventivas: planificación adecuada de turnos, evitando jornadas excesivas y garantizando descansos suficientes; establecimiento de mecanismos eficaces para la resolución de conflictos y prevención del acoso laboral.
  • Externos: agresiones de pacientes o familiares.
     Medidas preventivas: implementación de protocolos de actuación y formación en manejo.

El papel de las delegadas y delegados de prevención

Los delegados y delegadas de prevención desempeñan un papel esencial en la vigilancia activa de la implementación de las medidas preventivas. Además, contribuyen proactivamente con sus propuestas y participación para garantizar un entorno laboral seguro y saludable en los sectores sanitario y sociosanitario.