Alcohol y trabajo: Un riesgo que jamás deberíamos normalizar

El consumo de alcohol en el ámbito laboral sigue siendo uno de los riesgos más invisibilizados y, sin embargo, con mayor repercusión en la seguridad, la salud y la productividad. Beber antes o durante la jornada laboral incrementa de forma notable las probabilidades de sufrir accidentes, cometer errores, deteriorar el ambiente laboral.
Factores de riesgo laborales que favorecen el consumo
El entorno de trabajo desempeña un papel determinante. Jornadas largas, turnos irregulares, sobrecarga de trabajo, precariedad, insatisfacción laboral o malas relaciones interpersonales son factores que incrementan la probabilidad de recurrir al alcohol como válvula de escape.
Consecuencias para la seguridad, la salud y la empresa
- Entre el 15% y el 33% de los accidentes laborales están relacionados con el consumo de alcohol u otras drogas.
- Se incrementa el absentismo
- La productividad y la calidad del trabajo descienden, con más errores y menor capacidad de concentración y decisión.
- Se deteriora el clima laboral, aumentando los conflictos, los casos de acoso laboral, la desconfianza y la falta de cohesión en los equipos.
Marco legal: la obligación de garantizar un entorno seguro
La legislación española respalda la necesidad de actuar. La Ley 31/1995 de Prevención de Riesgos Laborales establece que las empresas deben garantizar un entorno seguro, lo que incluye la vigilancia del consumo de sustancias.
- El artículo 22 de la LPRL permite la vigilancia obligatoria de la salud cuando el estado de la persona trabajadora represente un riesgo para sí misma o para terceros.
- El artículo 316 del Código Penal sanciona a los responsables empresariales si omiten medidas de seguridad frente al consumo de sustancias.
- El Estatuto de los Trabajadores (art. 54.f) contempla el despido disciplinario por embriaguez habitual o toxicomanía solo cuando repercuten negativamente en el trabajo, bajo criterios de proporcionalidad.
Cómo prevenirlo: cultura, políticas y acompañamiento
La prevención del consumo de alcohol en el trabajo no puede basarse en sanciones aisladas ni en actuaciones reactivas. Requiere una estrategia integral que combine medidas de sensibilización, intervención y apoyo:
- Sensibilización: campañas internas que visibilicen los riesgos del alcohol y promuevan hábitos saludables.
- Política preventiva clara: establecer normas como “entornos laborales libres de alcohol” y protocolos de actuación centrados en la ayuda, no en el castigo.
- Formación y apoyo: capacitar a mandos y equipos para detectar señales tempranas, y ofrecer recursos como programas de ayuda o derivación a servicios especializados.
- Planes de Prevención y Acompañamiento (PAMA): iniciativas integrales, consensuadas con la representación social, que traten la adicción como un problema de salud, bajo principios de confidencialidad, voluntariedad y rehabilitación.
Mitos y realidades que debemos desmontar
La cultura preventiva también pasa por desterrar creencias erróneas:
- “El alcohol no es una droga” → Lo es, y actúa como depresor del sistema nervioso central.
- “El alcohol ayuda a descansar” → En realidad altera el sueño y dificulta la recuperación.
- “El que aguanta más controla mejor” → La tolerancia elevada es un signo de mayor riesgo de dependencia.
- “El alcohol da calor y energía” → Solo provoca una falsa sensación térmica, mientras el organismo pierde calor real.
Conclusión: la prevención integral como única vía
El consumo de alcohol en el trabajo no debe normalizarse ni minimizarse. Se trata de un problema de seguridad y salud, con consecuencias graves que afectan tanto a las personas como a las organizaciones.
La respuesta debe ser integral: formación y sensibilización, medidas de apoyo y rehabilitación, en definitiva una cultura preventiva real que no deje espacio a la ambigüedad
Los delegados y delegadas de prevención pueden promover en los Comités de Seguridad y Salud la implantación de protocolos específicos de actuación frente al consumo de alcohol y otras sustancias, orientados a recuperar a las personas y no a castigarlas.
Fuente: Europreven

