Cáncer y trabajo: proteger la reincorporación laboral es clave

El cáncer no solo impacta en la salud:
- Es la segunda causa de muerte en España.
- En el trabajo, supone bajas largas (280-365 días), en el 90 % de los casos superiores a 6 meses.
- Más del 50 % de los pacientes terminan en incapacidad permanente.
- Un 30 % pierde su empleo durante el proceso.
La realidad del cáncer en España
En 2025 se diagnosticarán en España 296 103 nuevos casos de cáncer, un 3,3 % más que en 2024.
- En hombres: los más frecuentes son próstata, colon-recto y pulmón.
- En mujeres: destacan mama, colon-recto y pulmón.
A ello se añaden los cánceres de origen laboral, como el mesotelioma por exposición a amianto o el cáncer de pulmón asociado a sílice en trabajadores con silicosis, que siguen apareciendo y muchas veces no se reconocen como enfermedad profesional.
El reto del retorno: la aptitud sobrevenida
Muchos supervivientes se reincorporan al trabajo con secuelas: fatiga persistente, pérdida de memoria y concentración (quimio-cerebro), dolor articular, alteraciones de sensibilidad, fragilidad psicológica o ansiedad. Aunque se haya dado el alta médica, estas limitaciones suponen una nueva condición de salud que cambia la relación con el trabajo.
Esto es lo que llamamos aptitud sobrevenida:
- El trabajador está oficialmente “apto”, pero con nuevas vulnerabilidades.
- Los riesgos laborales pueden afectar más a su salud.
- El propio estado de salud puede hacer que tareas habituales ahora sean un riesgo añadido.
Qué pueden hacer los trabajadores
- Pedir una reincorporación gradual o un alta parcial: volver poco a poco, con reducción de jornada o tareas progresivas.
- Comunicar las secuelas al servicio de prevención: es fundamental para que realicen una evaluación de riesgos específica para personas especialmente sensibles.
- Solicitar adaptación del puesto de trabajo: menos carga física, menos exposición a riesgos o adecuación de horarios.
- Reclamar apoyo psicológico: la salud mental es parte de la recuperación.
- Informarse sobre prestaciones: incapacidad parcial, permanente, compatibilidad con empleo adaptado o ayudas sociales.
Qué deben negociar y defender las delegadas y delegados
- Que la empresa cumpla con la obligación legal de adaptar el trabajo al trabajador.
- Incluir en los convenios o acuerdos protocolos de retorno gradual.
- Exigir a la empresa la evaluación individual de riesgos para personas especialmente sensibles, cuando un trabajador o trabajadora regresa tras cáncer.
- Vigilar que no haya despidos encubiertos bajo la fórmula “no apto” cuando el trabajador sí puede reincorporarse con adaptaciones.
- Promover políticas de apoyo: flexibilidad horaria, teletrabajo, reducción de jornada negociada.
- Pedir seguimiento preventivo periódico a quienes regresan tras cáncer.
- Reivindicar que los cánceres de origen laboral (amianto, sílice, etc.) sean reconocidos como tales, para acceder a protección y prestaciones específicas.
La necesidad de un Plan Integral
El retorno tras cáncer debe entenderse como un proceso preventivo, no solo como un trámite administrativo. Por ello es urgente un Plan Estratégico de Protección Integral que contemple:
- Igualdad en el acceso a tratamientos de precisión en todo el sistema público.
- Cambios normativos que permitan altas parciales y reincorporaciones flexibles.
- Protocolos homogéneos para la valoración de incapacidad y secuelas.
- Coordinación real entre sanidad, seguridad social, servicios de prevención y empresas.
- Apoyo social y psicológico a trabajadores y familias.
Conclusión
El cáncer no termina con el alta. La reincorporación laboral debe ser un camino gradual, adaptado y protegido, donde trabajadoras y trabajadores, delegados y delegadas, servicios de prevención y empresas trabajen juntos.
La prioridad es clara: garantizar un retorno saludable, eficaz y duradero, evitando que la enfermedad derive en exclusión social, pérdida de empleo o desigualdad de trato.
FUENTE: Prevenciomar

