LA SALUD MENTAL TAMBIÉN VA AL TRABAJO

El aumento de las bajas por trastornos psíquicos obliga a repensar los riesgos laborales en clave psicológica
El impacto de la pandemia de COVID-19 sobre la salud mental en España continúa dejando huella, especialmente en el ámbito laboral. Desde 2020, las bajas laborales por trastornos psíquicos como ansiedad o depresión han crecido un 72%, alcanzando las 643.681 en lo que va de 2024, según datos del Instituto Nacional de la Seguridad Social. Aunque este tipo de bajas aún representan una décima parte del total, ya se sitúan como las terceras más largas, con una duración media de 108 días, solo por detrás de las provocadas por tumores o enfermedades cardiovasculares.
Más allá del cuerpo: riesgos psicosociales en el trabajo
Este fenómeno evidencia la necesidad urgente de ampliar el concepto de prevención de riesgos laborales. Tradicionalmente centrado en lo físico, el enfoque actual debe incorporar de manera decidida los riesgos de carácter psicológico. El 80% de estas bajas se produce en contextos de precariedad laboral, lo que subraya el peso de los factores estructurales y sociales.
A pesar de las buenas cifras macroeconómicas, muchos trabajadores enfrentan:
- Condiciones laborales inestables.
- Mal ambiente laboral
- Salarios insuficientes.
- Y en algunos casos, tecnologías de control excesivas, como la geolocalización o el análisis de actividad en tiempo real.
Estos elementos no solo generan estrés, sino que contribuyen directamente al desarrollo de cuadros de ansiedad y depresión.
Sanidad y educación, los sectores más afectados
La incidencia de los trastornos mentales es especialmente preocupante en sectores clave del Estado de bienestar. En el ámbito sanitario, un 24% del personal médico presenta síntomas de burnout, y una cuarta parte de quienes piden ayuda lo hace por motivos de salud mental. En educación, uno de cada dos docentes reconoce un desgaste emocional significativo debido a la presión, la carga laboral y la falta de recursos.
Una llamada de atención a las instituciones
Los sindicatos han instado al Gobierno a revisar la Ley de Prevención de Riesgos Laborales, para incluir de forma más precisa los riesgos psicosociales y las amenazas derivadas de las nuevas formas de organización del trabajo y del uso de tecnología invasiva. También se ha pedido una reforma estructural que no se limite al refuerzo de la atención sanitaria —que sigue siendo clave, con la contratación de más psicólogos y psiquiatras—, sino que aborde de forma directa las condiciones laborales de fondo.
Prevención integral: clave del bienestar en el siglo XXI
En el siglo XXI, hablar de salud laboral exige asumir que la salud mental forma parte integral del bienestar en el trabajo. Prevenir los riesgos físicos ya no es suficiente. Es necesario reconocer y gestionar también los riesgos psicosociales, dotar de herramientas a las empresas y proteger a los trabajadores ante un problema que sigue creciendo.
La salud mental no se cura solo con medicamentos. Se construye con condiciones de vida y trabajo dignas.
FUENTE: https://elpais.com/opinion/2025-05-06/la-salud-mental-tambien-va-al-trabajo.html

