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La salud
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TRABAJOS NOCTURNOS, MAYOR RIESGO PARA LA SALUD

Los trastornos del sueño debidos a trabajos nocturnos tiene efectos negativos y dañinos sobre la salud, produciendo alteraciones tanto orgánicas como psíquicas.

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El trabajo nocturno produce desórdenes del ritmo circadiano (ciclo vigilia/sueño), provocando problemas de insomnio y somnolencia diurna, fatiga, estrés ansiedad, depresión, frustación, mal humor que puede derivar en  mal clima laboral y excesivo consumo de ansiolíticos y otros fármacos, también aumenta los índices de enfermedades cardíacas, alteraciones gastrointestinales (gastritis, acidez), alta tensión, trastornos alimentarios, obesidad y del aparato reproductor. La Organización Mundial de  la Salud incluyó al trabajo de turno noche en la lista de factores que  predisponen al desarrollo de cáncer.

La luz inhibe a la melatonina, es por ello que los trabajadores de turno  noche experimentan disminución en el nivel de alerta y el rendimiento, se prolonga el tiempo de reacción generando peligro de equivocarse en la  ejecución de tareas, con lo cual deja expuestos a los trabajadores a  sufrir accidentes

Además, influye en las relaciones  interpersonales y familiares debido a que el cambio de horario genera aislamiento social; ya que es difícil combinar los horarios de trabajo con los horarios de sus familias, amistades y tener relaciones sociales conduciendo a  problemas de irritabilidad, trastornos psíquicos, crisis conyugales y trastornos sexuales.

Los efectos más negativos para la salud aumentan o empeoran con la edad. Se ha comprobado una adaptación más  lenta por turnos en los trabajadores de edad media que en los jóvenes. 

Bajo este panorama, se hace necesario destacar que se deben realizar medidas de prevención que minimicen las condiciones patológicas que pueden surgir, por lo que las estrategias de prevención de riesgos laborales deben girar entorno a incluir los riesgos para la seguridad y salud por nocturnidad dentro de la evaluación de riesgos del puesto, realizar una buena organización del trabajo, en poder tener autonomía en la toma de decisiones de cada persona incluyendo los descansos, en las facilidades para conciliar vida familiar y laboral, realizar una evaluación de riesgos psicosociales que incluya además del test de preguntas, encuestas individuales para valorar realmente las repercusiones del trabajo nocturno en todos los niveles e incluir protocolos específicos de trabajos nocturnos y turnicidad desde los reconocimientos médicos de  vigilancia de la salud.

Seguir algunos consejos básicos te ayudarán a que el turno de noche sea más llevadero:

  • Mantener una dieta equilibrada. Al cambiar los horarios es habitual desayunar a mediodía y comer a deshoras. Por eso, es tan importante cuidar la dieta y comer siempre a la misma hora. Es de gran ayuda tener preparada la comida con antelación para evitar comer comidas inadecuadas como bocadillos y comida rápida que es precisamente de lo que hay que prescindir.
  • Pautar horarios. Es esencial marcar horarios tanto para dormir como para comer. Al igual que incorporamos hábitos y rutinas seguras en puestos de trabajo para evitar riesgos, también debemos aplicarlas a nuestro día a día y tras una jornada laboral nocturna. El cuerpo se habitúa a rutinas antes de acostarse (leer, lavarse los dientes, ducharse…) y asocia estas actividades con el momento de dormir.
  • Dormir y descansar por la mañana. Bajar las persianas para que no entre luz y cerrar las ventanas para evitar posibles ruidos es imprescindible para un adecuado descanso. Y, ¿por qué no utilizar tapones para los oídos? También es una buena opción. Procura dormir por lo menos 6 horas. ¡Tu cuerpo te lo agradecerá!
  • Practicar deporte. Es una forma de mantener un correcto bienestar mental. Y es que ejercitar el cuerpo ayuda a conciliar mejor el sueño, y como cansa, cuesta menos dormir. ¡Consejo top!
  • Realizar ejercicios de relajación y pausas activas. Ayuda a desconectar del trabajo y a liberar tensiones.
  • Limitar el consumo de cafeína y estimulantes Nada de pasarse con las bebidas estimulantes como el café o las bebidas energéticas, ya que podrían jugarte una mala pasada al llegar a casa, dificultándote conciliar el sueño. ¡Que no te haga falta contar ovejitas!
  • Mantener una correcta hidratación y tomar alimentos ligeros durante la jornada laboral. Primordial beber agua regularmente durante la jornada laboral y procurar comer alimentos ligeros (yogurt, frutos secos, cereales…) para evitar una digestión pesada.

Si no hay más remedio que trabajar de noche, seguir estos consejos te ayudarán a hacer frente a los problemas físicos o psicológicos que puedan surgir, y a que el trabajo nocturno nos afecte lo menos posible.  Ahora que ya te hemos contado cómo hacerles frente, utilízalos en tu día a día para trabajar de noche.