¿Estás quemado en el trabajo? Síntomas y consecuencias de un trastorno agravado por un año de pandemia
El estrés laboral crónico puede ocasionar graves problemas en la salud física y mental de los trabajadores, además de afectar negativamente a la productividad de las empresas

No se trata de un fenómeno surgido a raíz de la pandemia, pero sin duda ha contribuido a empeorarlo: la incertidumbre y los cambios en el entorno laboral, junto con el uso (y abuso) del teletrabajo, han difuminado aún más la separación entre la vida personal y profesional de las personas, hasta el punto de que casi tres de cada cuatro españoles reconocen ser incapaces de desconectar del trabajo y casi la mitad de ellos (el 45 %) sufren estrés laboral,
según un estudio de la aseguradora de salud Cigna sobre el impacto global del coronavirus. Si ese estrés se hace crónico, puede dar lugar al burnout o síndrome del trabajador quemado, una condición reconocida por la OMS desde 2019 y que si no se trata puede degenerar en trastornos de tipo físico, emocional e incluso conductual.
Independientemente del colectivo al que se pertenezca, “la pandemia ha aumentado los niveles de estrés en todas las profesiones (…). El cambio drástico de rutinas y hábitos y la disminución de recursos personales y colectivos para hacerles frente han provocado un desgaste emocional que no se debe solo al burnout laboral, sino también a cuadros de ansiedad, depresivos o ansioso-depresivos que muchas veces pueden solaparse”, explica Andrés Córdoba, psicólogo de BluaU en Sanitas. Un fenómeno que se ha producido con mayor intensidad “en aquellas profesiones con mayor trato al público, como Enfermería, Medicina, Psicología, Profesorado o Trabajo Social” incluso con anterioridad a la covid-19.
El fenómeno, ahora agravado, afecta en mayor o menor grado a la mayoría de los trabajadores, hasta el punto de que el 67,58 % de la población activa en España presenta síntomas de ansiedad como nerviosismo, irritabilidad y tensión (presentes en el 86 % de los trabajadores); alteración del sueño (84,7 %); dolor de cabeza (68,8 %) y sensación de agobio (61,5 %), según un reciente estudio de Affor. Todo ello se deja ver también en el uso de medicamentos ansiolíticos y antidepresivos, que experimentaron un aumento del 4,8 % en 2020 (con picos de hasta el 14 % durante el confinamiento), más del doble que el año anterior (cuando crecieron un 2 %).
FUENTE: EL PAIS. 14/04/2021

