Todo lo que obvia la patronal de Tenerife al endurecerse contra las bajas y dudar de los médicos: “No habla de las enfermedades profesionales”
Sindicatos y profesionales de la sanidad cuestionan el debate “frívolo” y lenguaje de “coger” y “dar” bajas cuando impera un criterio terapéutico. Tampoco se tienen en cuenta las condiciones sociales y económicas del trabajador y cómo está afectando el estrés y creen que hay que analizar con rigor qué se está haciendo para adaptar los puestos de trabajo y por la salud laboral.
La CEOE de Tenerife sigue enfrascada en su lucha contra lo que llama “absentismo laboral”, ese que la OIT (Organización Internacional del Trabajo) denomina como causa injustificada para no ir al trabajo. El discurso se ha endurecido en los últimos años atacando las “bajas fraudulentas”. La patronal tinerfeña creó un buzón anónimo que fue denunciado por el Ministerio de Trabajo ante la Agencia de Protección de Datos. Ahora, asegura que tiene un listado de los centros de salud “con más propensión” a “dar” bajas laborales. El revuelo ha sido inmediato y los primeros en reaccionar han sido los propios médicos, que están en el centro de las sospechas. El Consejo Canario de Colegios de Médicos reclama respeto a su independencia profesional y que las diferencias estadísticas entre centros no se conviertan en sospechas generalizadas sobre la profesión.
Los profesionales de la medicina recuerdan que “una baja laboral es consecuencia de una valoración médica individualizada sobre el estado de salud de una persona y su capacidad para desempeñar su trabajo habitual” y que “es un acto médico reglado en el que los profesionales actúan conforme a criterios clínicos, científicos, éticos y legales”.
En este sentido, el médico y presidente de la Sociedad Canaria de Medicina de Familia y Comunitaria (SOCAMFYC), Gustavo Moreno, señala que “poner el foco en el profesional es una manera demasiado simplista de abordar el problema”. Subraya que “emitir una incapacidad transitoria, una incapacidad laboral, es un acto médico” y que “valoras la situación del paciente, la situación física y mental, y en función del tipo de trabajo que realiza y de las condiciones que tiene y de cómo se encuentra, decides si realmente está capacitado para ir al trabajo o no. Se emite porque la situación clínica del paciente es tan seria que es incapaz de realizar sus tareas laborales habituales o que corre riesgo su salud o la de otras para hacer una tarea laboral habitual”. Y pone el ejemplo de la COVID-19 cuando se corría el riesgo de contagio de otros compañeros y compañeras de trabajo.
Moreno reprocha que se utilice el lenguaje de “coger una baja”, “dar una baja”, “pedir una baja”... como si te dieran “un kilo de tomates”, cuando la realidad es bien distinta. “La baja laboral es una herramienta terapéutica”, resume. Y su objetivo es proteger al trabajador o trabajadora y también el ambiente laboral.
UGT, por su parte, también insiste en que “es un disparate lo que está haciendo la patronal, dando un paso más allá en el señalamiento a los médicos. Si analizas los datos de forma fría, puedes determinar que unos centros de salud son más propensos a dar bajas o no, o se registran más bajas en una zona geográfica de la isla o del archipiélago, pero son datos fríos. Hay que ver el contexto”, destaca Héctor Fajardo. En este sentido, apunta que el “único patrimonio que tienen los trabajadores es precisamente el derecho a la salud, a la salud pública. Por lo tanto, que se esté señalando a los facultativos para que se sientan más coaccionados para no dar esas bajas, que lo que buscan es coaccionar a los facultativos y coaccionar también a los trabajadores para que vayan a trabajar enfermos”.
Cómo influye el estrés y las condiciones laborales
El presidente de la Sociedad Canaria de Medicina de Familia y Comunitaria (SOCAMFYC) también incide en que cuando se habla de disparidad de cifras entre centros de salud hay que tener en cuenta múltiples factores: edad, población, contexto socioeconómico… Apunta ejemplos como si el centro de salud está ubicado en una zona donde la mayoría de pacientes se dedican a la restauración, al turismo, son camareras de piso… “vas a tener, por tanto, una mayor prevalencia y un mayor índice de dolores y de patologías relacionadas con problemas lumbares, hombro doloso, codo de tenista… y un mayor número de incapacidades en este sentido que en otra zona donde la población no se dedique a ello”.
Moreno incide en que el centro de salud se puede apreciar que a las personas les influyen muchos aspectos como sus condiciones laborales, el hecho de tener que coger varias guaguas para llegar a su trabajo o de cuidar a personas dependientes en sus casas mientras siguen trabajando. “Y esas personas, la mayor parte de las veces no llegan a consulta diciéndote que tienen una depresión o que tienen ansiedad. Al contrario, la mayor parte de las veces son personas que tiran para adelante con su vida, que tiran para adelante con lo que haga falta, pero que al final terminan padeciendo problemas”, asegura el facultativo, que agrega que muchos de estos dolores son osteomusculares, dolores de espalda, dolores de cuello, problemas musculares, problemas de artrosis, de columna…
A su juicio, hay que atender también a las condiciones laborales. “¿Cuántas horas está trabajando? A lo mejor su contrato es de seis o de ocho y está trabajando doce. Esto pasa. Y sabemos que pasa en la restauración y en el turismo y en múltiples empresas”. “Yo no digo que no haya que analizar el tema de las bajas laborales. Creo que como cualquier otro tema, como cuando tuvimos la epidemia de COVID, había que analizarlo. O si mañana hay un repunte de gripe, también. Pero decir que esto tiene que ver solo y exclusivamente porque unos centros dan más bajas que otros, es una manera demasiado simplista”.
“Si tú obligas a un trabajador a ir a trabajar enfermo, o sin capacidad para ejercer sus funciones, lo que estás haciendo es tirar piedras para tu propio tejado, provocando que esas bajas se cronifiquen, se prolonguen en el tiempo, que se reduzca aún más la productividad, tan preocupados que están con esa productividad… Entonces nosotros lo que vamos a pedir a los empresarios es que reduzcan esa tensión, al mismo tiempo que analicen bien los propios datos que tienen que ver con ellos, que tienen que ver por ejemplo con el gran número de horas extras que ni se abonan, ni se compensan a los trabajadores”, añade Héctor Fajardo (UGT).
Fuente: elDiario


