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¿La fascitis plantar se puede considerar enfermedad laboral?

Un calzado plano y sin sujeción del tobillo produce una tensión adicional sobre el hueso del talón y el arco del pie. Esto puede acabar generando la dolorosa y a veces incapacitante fascitis plantar.

¿Qué es la fascitis plantar?

La fascitis plantar es una patología inflamatoria que a menudo aparece como un dolor de talón. Conlleva la irritación de la fascia plantar, una banda gruesa de tejido elástico que sostiene el arco del pie, uniendo el hueso del talón con los dedos. Este segmento absorbe el impacto producido al andar, canalizando la energía y regulando la flexión de toda la extremidad podal de la pierna.

Esta dolencia ocasiona una molestia intensa en la planta, cerca del talón. Suele presentarse al poco de despertar y dar los pasos iniciales del día. Pero puede aparecer tras pasar muchas horas en pie o alternativamente al levantarse de una silla.

La tirantez sobre el arco del pie contribuye al desarrollo de leves fisuras o estiramientos. La reiteración de este fenómeno puede causar la dolencia inflamatoria llamada fascitis plantar, cuyos orígenes continúan siendo desconocidos en numerosos casos.

Un estudio de la Universidad de Extremadura ha demostrado que la fascitis perjudica de manera más significativa a las mujeres, debido principalmente al tipo de calzado que usa la población femenina. Otros factores generales son una actividad social más reducida y una actividad deportiva menos frecuente.

Los podólogos recomiendan a hombres y mujeres utilizar zapatos con diseño anatómico y con una suela de goma o resistente pero flexible. Adicionalmente son útiles las plantillas de silicona, acordes al movimiento del pie.

¿La fascitis plantar se acepta como enfermedad  laboral?

La fascitis plantar no está incluida de forma oficial en el listado legal de enfermedades profesionales, pero puede ser reconocida como contingencia profesional si se demuestra mediante informes médicos y laborales que ha sido causada directamente por las condiciones de trabajo.

  • Casos reconocidos como enfermedad laboral

Afecta con frecuencia a las profesiones que pasan muchas horas de pie en superficies duras, caminan largas distancias o usan calzado de seguridad rígido (como en hostelería, sanidad, comercio, logística o construcción). Debe existir una relación de causalidad, es decir, una prueba clara y directa entre la actividad laboral y la lesión en la fascia plantar

  • Cómo reclamar el origen laboral

1) Inicio de la baja. El primer paso es tramitar la baja médica como enfermedad común en el médico de cabecera.

2) Determinación de contingencia. Solicitar ante el Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS) la categoría de origen profesional.

3) Aportación de pruebas. Presentar informes médicos detallados, descripción del puesto de trabajo y explicación de los riesgos laborales asociados.

La patología del pie con origen laboral

El pie es una parte del cuerpo de vital utilidad en el ámbito laboral y en nuestra vida cotidiana. Desafiando las leyes de la física, los pies son pequeñas estructuras responsables de sostener otra estructura mucho mayor: el cuerpo humano. Esto no es un error evolutivo nuestra especie sino al contrario, una adaptación que aporta un dinamismo sustancial, permitiendo el desplazamiento.

Hoy día el tiempo dedicado a la actividad laboral ocupa una parte destacada de nuestra actividad diaria. Sumado a las condiciones particulares y de seguridad que exigen determinados trabajos, puede provocar una serie de dolencias en los pies que podríamos llamar de origen laboral.

Dado que el mundo laboral es muy amplio y variado, es evidente que hay sectores más predispuestos que otros a padecer la llamada patología del pie. Los trabajadores con bipedestación prolongada o que recorren numerosos kilómetros semanales, los operarios sometidos a temperaturas extremas que requieren un calzado específico, los empleados que utilizan el pie de manera constante para trabajos repetitivos, son colectivos con predisposición a sufrir trastornos de origen laboral en los pies.

Factores de riesgo

Puede suceder sin una causa obvia, aunque determinadas características multiplican las posibilidades de sufrir esta condición:

  • Edad. La franja de edad entre 40 y 60 años es más susceptible de padecerla.
  • Movimiento tensor. La actividad que ejerce presión sobre el talón y los tejidos contiguos, como las carreras de larga distancia, el ballet y la danza aeróbica, pueden favorecer este trastorno.
  • Configuración física. Los pies planos, un arco alto o una manera particular de andar pueden afectar a la distribución del peso sobre los pies.
  • Obesidad. Una sobrecarga de peso suma una carga suplementaria de presión sobre las plantas de los pies.
  • Profesiones que exigen estar en pie. Los operarios de fábricas, los maestros y en general los profesionales que pasan su jornada laboral caminando o en pie sobre superficies duras pueden hallarse más expuestos.

Fuente: Formación de seguridad laboral.